El Editorial es el artículo de mayor importancia e influencia de un diario.
Se le conoce también como Artículo de fondo por la misma razón.

1. Concepto
El Editorial es la voz de la empresa editora, su opinión sobre los sucesos de mayor trascendencia en la vida nacional y de los hechos ocurridos o por ocurrir en el exterior que podrían tener un efecto negativo o positivo en nuestro país.

Los diarios principales tienen en sus editoriales una herramienta muy poderosa -por su peso en la opinión pública- con la que ejercen gran influencia en las decisiones de los gobiernos, por su apoyo en ciertos casos y, en otros, por su oposición.

En este sentido, el Editorial es la opinión del periódico -de los propietarios-expuesta en forma explícita (todo periódico contiene elementos de posición y opinión implícitos).

Debemos puntualizar que el Editorial de un periódico refleja nítidamente el criterio de la empresa, o sea de los dueños. Es la única sección del diario en que los periodistas de ese medio no tienen injerencia en el contenido de estos artículos salvo que su asesoría sea requerida, lo cual muy pocas sucede. Lo qué sí es frecuente que la empresa encargue -por razones de oficio- a los periodistas para su redacción, quienes no podrán apartarse, estrictamente, de la línea impuesta.

Resulta, por lo tanto, una responsabilidad muy delicada, la tarea de un periodista profesional que escribe editoriales por encargo, pues tiene que mostrar por su intermediación el pensamiento de los propietarios.

2. ¿Cuándo nace el Periodismo Ideológico?

El Editorial pertenece al periodismo ideológico. Nace en Francia en el siglo XVIII. En aquella época el contenido de los periódicos fue, prácticamente, un cotejo de ideas, filosofía y doctrinas políticas redactadas con extraordinaria brillantez.
Aún el profesionalismo estaba en evolución y se podía encontrar en las noticias o notas informativas, crónicas, etc. Una extraña mezcla de opiniones, rumores y hasta simples chismes que, distorsionaban las informaciones y confundían a los lectores. Igual ocurría en los diarios de los demás países europeos.

Ello dio como resultado que el deseo del público se inclinara cada vez más a la información "objetiva" sobre los sucesos cotidianos; tal como ocurre hoy, obligando a los periódicos a restringir progresivamente la opinión hasta reducirla a una página, tal como se publica en el periodismo moderno.

En América, fue el «Tribune» de Estados Unidos el primero en separar la "Página Editorial" de las noticiosas, y logró un gran éxito.

Este esquema fue adoptado rápidamente por los demás estados de ese país y en Latinoamérica.
Nadie dudó de los principios de ética periodística que enunciaban que el diario debía tener un lugar para las noticias y otro para las opiniones.

En nuestro medio, desde hace algunos años, muchos periódicos han prescindido de la página editorial.
Son generalmente aquellos considerados "menores" (comúnmente tabloides) que no aspiran a lograr un peso o influencia en la vida de la ciudad y del país; y que han elegido el camino del simple entretenimiento.

Sin embargo, alguno de ellos han sustituido el editorial por una columna de opinión, algunas muy interesantes.

Cabe anotar que los diarios importantes siempre han nacido ostentando importantes postulados periodísticos; Políticos, económicos, culturales, sociales, patrióticos, y en sus editoriales manifiestan la intención de mantenerlos.

3. Contenido de la página Editorial

El Editorial es un artículo de opinión explícita y rotunda sobre un tema importante de actualidad.
Si bien es el más relevante, constituye una unidad de la opinión total del diario representada por la página editorial. Generalmente esta página contiene, además del o los editoriales (Puede ser solo uno o varios) llamados también artículos de fondo, que van sin firma y debajo del logotipo de la publicación.

Generalmente se presentan en tipo diferente y columnaje mayor que en el resto del periódico.
Esta página contiene, además, comentarios sobre temas diversos, éstos sí firmados.

4. Estilo y técnica del Editorial

El Editorial, generalmente, debe estar conectado con una noticia reciente.
Su redacción se inicia, a modo de entrada, con una declaración introductoria en la que se anuncia el tema y se esboza la línea de opinión a seguir. Su redacción, como en las demás informaciones del periódico, debe guardar la secuencialidad de ideas de acuerdo a su importancia.

En el desarrollo de los temas, estos deben exponerse en orden lógico, con argumentos vigorosos y persuasivos para convencer al lector. El editorialista debe considerar que probablemente surjan argumentos para refutar lo que él afirma, por lo cual debe mencionarlos para rebatirlos anticipadamente.

Por ultimo, el editorial debe finalizar con una frase firme, convincente y razonable para lograr el efecto que pretende. Por su importancia, el tema editorial deberá ser planeado con mucho cuidado, tomando en cuenta tres elementos paralelos:

  1. Fijación del objetivo (para qué se escribe)
  2. Naturaleza de la publicación (dónde se escribe)
  3. Tipo de lectores a quienes se desea llegar (para quién se escribe)

5. Clasificación ideológica de los editoriales

Muchos autores de gran prestigio han realizado diversas clasificaciones de los editoriales. Hemos tomado las denominaciones de Rivadeneira por considerarlas muy acertadas, claras y breves:

  1. Enunciativo: Enunciado de hechos relacionados con un punto de vista particular; proporciona elementos de juicio al lector.
  2. Explicativo: Señala las presuntas causas del acontecimiento; relaciona hechos en busca de comprensión clara, trata de enseñar.
  3. Combativo: Es el característico de la oposición; acentúa la protesta, el reclamo, la condena.
  4. Crítico: Hace las veces de juez en nombre de la "opinión pública".
  5. Apologético: Es el editorial oficialista. Aplaude y defiende la posición del gobierno, de las autoridades.
  6. Admonitorio: Es el exhorta al cumplimiento de las normas, advierte los peligros, señala experiencias anteriores para ejemplificar, llama a la concordia, al orden. Es básicamente conservador.
Veamos a continuación algunos ejemplos de editorial, según la clasificación anterior:

Editorial Admonitorio que denuncia y llama al orden; describe hechos de violencia y exige a la autoridad que asuma su responsabilidad y aplique los correctivos adecuados para conjurar estas acciones negativas.

Intolerables afrentas al orden

Hay que llamar severamente la atención sobre las intolerables acciones de violencia que buscan subvertir el orden y promover el caos, movidos por oscuros intereses.

En el Callao, un extraño rumor de que se iba a entregar títulos de propiedad a quienes se posesionaran de inmuebles abandonad os, originó que unas mil personas de dudosa reputación invadieran 44 predios. Y en Puno, un grupo de comerciantes prácticamente secuestró a dos funcionarios municipales por cinco horas, en medio de empujones y jaloneos, supuestamente para protestar por el incremento de los arbitrios municipales.

Estos actos de barbarie, que afortunadamente fueron enfrentados con tino por los fiscales y la Policía Nacional, no pueden pasar desapercibidos así como así.

Ante todo, es evidente que la actual crisis política y la falta de liderazgo propician un clima de confusión, en que la gente va perdiendo el sentido de lo que es respeto a la autoridad y las normas, y que es aprovechado como caldo de cultivo por algunos.

Dicho esto, habría que preguntarse, en el primer caso: ¿Quién, en estas circunstancias, estaría interesado en promover tal estado de agitación social? ¿Acaso se quiere exacerbar aun más la inestabilidad, como parece ser la agenda de algunos personajes antidemocráticos y mafiosos? ¿Buscan crear las condiciones de otro 5 de febrero, para dar la sensación de que el gobierno y el país son ya inviables? Tal escenario sería realmente temerario e implica una investigación exhaustiva para desentrañar los móviles de esta oleada de violencia que no respeta el derecho de propiedad ni la ley.

En el caso de Puno habría que diferenciar claramente: el derecho a la protesta es constitucional, siempre que se ejerza dentro del marco legal. Pero cuando se afecta la libertad de los demás se desvirtúa totalmente y tiene que ser rechazado. En este caso, el Estado de derecho debe reaccionar para imponer el principio de autoridad y restaurar el orden.

El Gobierno y la sociedad deben permanecer alertas para denunciar estas maniobras. La crisis política no justifica de ninguna manera estos excesos desestabilizadores. Por el contrario, demanda rechazarlos firmemente.


Editorial Crítico que ejemplifica, explica y advierte consecuencias. Asume la conformidad de la opinión pública sobre una Ley. Sin embargo, insta también a la aprobación de otros dispositivos vinculados a la misma.

¿Adiós al «tarjetazo»?

Ha hecho bien el Ejecutivo en promulgar la Ley Marco del Empleado Público que busca empezar a romper con algunos vicios que empañan lo que debe ser la eficiente función de la burocracia.

Así, a partir del próximo año -habría sido mejor hacerlo de inmediato- es obligatorio convocar a concursos públicos de méritos para cubrir las plazas en la administración estatal.

La medida es positiva tanto para garantizar que los profesionales más capaces se integren a la gestión pública, cuanto para frenar excesos intolerables y aún demasiado recurrentes como el nepotismo y el `tarjetazo', lo que invita a los partidos politices a convertirse en agencias de empleo, relegando sus reales funciones como la de dar sustento político a sus planes de gobierno.

También es adecuado que se establezca que en 30 días ningún servidor público pueda recibir más de una remuneración u otro ingreso del Estado. Habrá que revisar la situación laboral de una serie de funcionarios -incluyendo a viceministros, procuradores y asesores- que actualmente cobran irregularmente por varias vías, especialmente a través de directorios con una innumerable cantidad de miembros.

Queda aún por aprobar otras leyes que regulen la carrera pública, el sistema de remuneraciones, etc. Todo esto dentro del gran marco de la reforma del Estado, calificada como imprescindible por todas las fuerzas políticas. Ello, además, contribuiría a ordenar la caja fiscal. Solo así se podrá superar el oneroso caos actual, para poder contar con un aparato estatal más transparente, eficiente y moderno.


6. Ubicación

El Editorial se publica en la denominada «página editorial» de los diarios y revistas. Esta página está conformada además por «artículos» o colaboraciones de analistas invitados por el medio; «columna de opinión», generalmente de responsabilidad del editor de la página editorial; la «caricatura» o gráfico humorístico que expresa una crítica social según la línea del diario.
Se acostumbra, también, incluir una sección de «Cartas al Director» que, si bien no podría necesariamente considerarse como periodismo de opinión, muchas veces son seleccionadas con parcialidad.

7. Dimensión de profundidad

La opinión es, pues, la "dimensión de profundidad" en el periodismo. Esta sección es la que le otorga al periodismo autoridad, consistencia y jerarquiza su contenido. Solo con noticias, un periódico queda reducido a mera superficialidad; no sería el cuerpo de la actualidad, solo su espectro... La noticia da el parte de lo sucedido; el editorial interpreta el "sentido" de ese parte o previene lo que en las profundidades de la colectividad humana se está fraguando o va a estallar de un momento a otro. El editorial puede ser contemporáneo de la noticia o adelantarse a ella.

8. El editorial: juicio político sobre asuntos de actualidad

Es la voz oficial del periódico comentando una noticia de conocimiento ciudadano, o de un hecho de trascendencia que se publica en la misma edición. En todos los casos se trata de hechos que generan controversia en la opinión por su impacto en el desarrollo social, político o económico.

Para tal fin el editorialista, expresa la opinión y el pensamiento del diario sobre el tema, con el objetivo de dar mayores alcances a sus lectores, alertar sobre sus implicancias y demandar un accionar de los sectores involucrados. Todo ellos manteniendo un nivel de lenguaje culto.

En cuanto a la profundidad del análisis editorial varia según la temática. En todos los casos se exige, sin duda, un cierto nivel cultural y una adecuada especialización sobre el problema que se afronta.

El editorial impreso aparece sin firmar y se inserta, en una página especial, en tipografía destacada de las demás columnas.

Los antecedentes del Editorial se encuentran en el periodismo político en la Francia revolucionaria, como medio para defender los principios y logros de la Revolución Francesa.

Sin embargo, al desarrollarse nuevas técnicas de presentación de noticias y nuevos estilos en la redacción periodística, el editorial empezó a ser relegado a páginas interiores del diario, donde finalmente se le ubica en una columna.

En segundo plano que aparentemente tiene el editorial en el periódico actual, e incluso el no tener tanta lectoría como otras secciones del periódico, no deslice la función orientadora de un diario, que sobrepasa las dimensiones de la columna editorial, que busca crear y orientar a la opinión pública.

El Editorial, según la unanimidad de los autores consultados, está dirigido a los lectores de un nivel educativo superior o interesados en la política, economía y desarrollo general del país, es decir está dirigido a los sectores más importantes del país, a sus clases dirigentes.

REFERENCIAS

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Gutiérrez Palacio, J. Periodismo de Opinión. Editorial Paraninfo. Madrid 2000.
Martín Vivaldi, Gonzalo. Teoría y Práctica de la Composición y del Estilo. Tomson Editores. Madrid 2002.
Martín Vivaldi, Gonzalo. Géneros Periodísticos. Editorial Paraninfo. Madrid 2002
Martinez Albertos, J.L. Curso General de Redacción Periodística. Editorial Paraninfo. Madrid 1998
Orbegozo , Manuel Jesús. Periodismo. Ed. Universidad Mayor de San Marcos. Lima 2000.
Prado Morales, Carlos. Redacción Periodística. Aplicación de nuevas Técnicas. Ed. Comunicaciones y Protocolo. Lima 2002.
Santa María, Luisa. El Comentario Periodístico. Editorial Atlántica. Barcelona, España 1998


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