El Comentario se sustenta en el juicio del periodista para avisorar el futuro.
Refleja la agudeza en la interpretación y un dominio en la argumentación periodística.

1. Concepto

Es un artículo analítico, enjuiciativo y valorativo, se publica bajo la firma y responsabilidad de su autor con la finalidad idéntica a la editorial.

Se diferencia básicamente de éste en que el comentario es un artículo firmado y su responsabilidad se liga tan sólo al autor del trabajo; constituye una opinión individual atribuible a las reflexiones de su autor.

Mientras el editorial se refiere mayormente a hechos actuales el comentario se refiere a hechos presentes para entender mejor el futuro.

Conviene considerar que no todos los autores ubican al Comentario dentro del género de Opinión, algunos lo colocan dentro del llamado Periodismo Interpretativo.

2. Cualidades y requisitos del comentarista

Comentarista es el periodista que comenta regularmente noticias en un medio de comunicación mediante un lenguaje y estilo claro y denso, sencillo y concreto; vivo, penetrante y preciso.

Debemos aclarar que lo afirmado no quiere decir que el ideal es la frialdad expositiva en la redacción.

Cuando el tema lo requiera debe recurrir a la Imagen creadora; nunca a la imagen trillada, a la frase hecha que, desgastada por el uso, ha perdido fuerza atractiva y valor.

También descartar la retórica y la grandilocuencia.

La Verdad, la Justicia y el Bien, son los valores fundamentales reconocidos por la filosofía a los que el comentarista debe ceñirse. Si le añade belleza, el comentario le resultará excelente.

Las condiciones, cualidades y requisitos del comentarista, han sido estudiados a profundidad por los reconocidos expertos españoles Bartolomé Mostaza y Manuel Grana.

Su doctrina ha sido adaptada por Gonzalo Martin Vivaldi, quien nos la ofrece en una excelente síntesis. Compete a los alumnos estudiarla y tratar de aplicarla en su práctica diaria.


Veamos el siguiente ejemplo de comentario político que señala los avatares de los protagonistas de esta actividad en nuestro pais, especialmente cuando se aproximan las elecciones presidenciales.

Males tomados como remedios

Juan Paredes Castro

Cada cierto tiempo los peruanos caemos fulminados por la fiebre del más viejo de los males peruanos: la 'eleccionitis'.

Lo peor de todo es que pretendemos creer que esta fiebre recurrente puede ayudamos a arrojar, por transpiración, las bacterias que nuestro sistema político acumula: corrupción, impunidad, deficiencia estatal, desgobierno y anarquía partidaria.

Como nunca hemos tenido un sistema político capaz de establecer sus propias y legítimas curas, y en el tiempo debido, antes solíamos ver pasar entre nosotros -¡oh, remedio infalible! la fiebre de los golpes de Estado, que más temprano que tarde terminaban también cediendo a la 'eleccionitis', como si esta, cual baño de sauna, debía redimimos de las dictaduras y purificamos en democracia.

En el Perú los gobiernos se caen solos. No es necesaria una convulsión social, sencillamente porque la desarticulación del sistema político los hace frágiles y vulnerables al mínimo vendaval. El gobierno de Fujimori no pudo sostenerse en su propia trampa: el de la corrupción generalizada.

El Gobierno de Alan García no cayó, por milagro, antes de su plazo. Pero nadie duda del cataclismo que provocó para los años siguientes. El líder aprista hubiera preferido quizás que sus últimos días en el poder fuesen otros e inclusive fuera del poder.

El gobierno de Alejandro Toledo pasa ahora por la peor crisis de todas las que han menudeado a su alrededor desde el comienzo. Lo que lo distingue de sus pares del pasado es que a su fragilidad típica, como parte del sistema político peruano en general, añade otra insólita: la de su capacidad de autodestrucción, en la que colaboran, en una armonía perfecta y diabólica, Perú Posible, el cuerpo de consejeros palaciegos, los amigos de confianza del presidente como César Almeyda y el propio jefe de Estado. Estamos, pues, ante un gobierno doblemente frágil, prisionero, demás, de una enfermiza inacción frente a los problemas y las acusaciones que enfrenta. Y que de no salir a establecer, ahora mismo, el punto de quiebre que el país espera desde hace tiempo (no en el discurso sino en la práctica) podría estar desafiando el propio orden legal e institucional que lo protege y labrando, él mismo, su caída.

Sin que esto sea una defensa del gobierno de Toledo, que solo él sabe si podrá sostenerse o no, lo cierto es que los peruanos no podemos seguir deseando curar nuestros males de gobemabilidad con otros males, como, por ejemplo, un adelanto de elecciones. Esto es lo que yo llamo la fiebre de la 'eleccionitis'. Ya nos ocurrió cuando la mesa de diálogo de la OEA. Nadie pensó en la transición larga y ordenada que debíamos hacer tras la caída del régimen de Fujimori. Solo se pactó ir a un rápido gobierno transitorio cuyo principal objetivo debía ser convocar a elecciones. Al propio Fujimori, en medio del naufragio de su nave, no se le ocurrió igualmente otra cosa que adelantar las elecciones.

Toledo mismo es producto de un adelanto de elecciones. ¿No hubiera sido mejor dejar que Paniagua construyera el tiempo de transición que hasta ahora le hemos robado al país?

Pongámonos en el supuesto de que mañana lunes cayera Toledo. ¿La clase política, que tiene la misma desaprobación de Toledo, estaría dispuesta a apoyar un régimen de transición de cinco años para ordenar y sanear el sistema político, apoyado en un pacto de ancha base?

¡Claro que no! Su ambición es electoral, no institucional. Digamos mejor: padece de'eleccionitis'.


REFERENCIAS

Frazer, Floyd. Periodismo Moderno. Editorial University Washington, USA 1996.
Gutiérrez Palacio, J. Periodismo de Opinión. Editorial Paraninfo. Madrid 2000.
Martín Vivaldi, Gonzalo. Teoría y Práctica de la Composición y del Estilo. Tomson Editores. Madrid 2002.
Martín Vivaldi, Gonzalo. Géneros Periodísticos. Editorial Paraninfo. Madrid 2002
Martinez Albertos, J.L. Curso General de Redacción Periodística. Editorial Paraninfo. Madrid 1998
Orbegozo , Manuel Jesús. Periodismo. Ed. Universidad Mayor de San Marcos. Lima 2000.
Prado Morales, Carlos. Redacción Periodística. Aplicación de nuevas Técnicas. Ed. Comunicaciones y Protocolo. Lima 2002.
Santa María, Luisa. El Comentario Periodístico. Editorial Atlántica. Barcelona, España 1998


Gracias por visitarnos hoy.